Durante 2024, la actividad de inversión y desinversión repuntó con fuerza, registrando incrementos del 37% y 34% respectivamente. Esta mejora vino acompañada de una estabilización macroeconómica, una disminución de tipos de interés y un creciente interés por parte de los gestores por reactivar la actividad de inversión. Sin embargo, la captación de fondos continúa rezagada, afectada por la baja liquidez de los inversores institucionales y por la presión sobre los retornos esperados.
El informe también destaca que la industria está evolucionando rápidamente, impulsada por la necesidad de estrategias diferenciadas y herramientas innovadoras para generar liquidez. Aunque las salidas tradicionales aún son limitadas, se han intensificado los mecanismos alternativos como las recapitalizaciones, ventas secundarias y préstamos de financiación NAV. Además, el crecimiento de las coinversiones y del crédito privado refleja cómo los gestores están adaptando su modelo operativo para impulsar el flujo de capital y responder a las exigencias de los inversores.
De cara a 2025, Bain advierte que la recuperación no seguirá patrones históricos. La presión sobre márgenes, el encarecimiento del acceso al capital y los cambios estructurales en el mercado exigirán a los fondos una propuesta de valor diferenciada y más clara que nunca. El entorno favorece a los gestores con trayectoria probada, escala y especialización, mientras que los gestores menos consolidados deberán redefinir su enfoque para seguir siendo competitivos.
Puedes leer el informe completo de Bain & Company aquí.