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Análisis del crecimiento de la inversión ASG y de los distintos marcos que la regulan en Europa

En el artículo de este mes nos centramos en un tema de creciente relevancia en el mundo de la inversión, la inversión con enfoque ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza).

Este tipo de estrategias incorpora factores ambientales, sociales y/o de gobernanza en el proceso de toma de decisiones. El mercado de inversión ASG ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, convirtiéndose en una estrategia de inversión y clase de activos esencial y global. Según Morningstar, los activos globales en fondos ASG alcanzaron $3,4 billones en septiembre de 2024 incluyendo activos cotizados, con Europa liderando el mercado y representando cerca de tres cuartas partes del total. A nivel global, los activos en fondos ASG muestran una tendencia creciente, que se ha acelerado durante 2023 y 2024.

A pesar de ciertos periodos de volatilidad en los mercados, la tendencia al alza se mantiene, impulsada por una combinación de presión regulatoria, demanda de los inversores, riesgos climáticos y nuevas oportunidades de inversión. Bloomberg estima que los activos ASG globales podrían superar los $40 billones en 20302, lo que supondría más del 25% del total de activos bajo gestión a nivel mundial.

El universo de inversiones alternativas también ha registrado un fuerte aumento en las inversiones con enfoque ASG. La captación de fondos para vehículos ASG en activos alternativos prácticamente se ha duplicado entre 2018 y 2023, pasando de aproximadamente $45.000 millones a cerca de $90.000 millones3. Al igual que en el mercado cotizado, Europa lidera esta tendencia, con dos tercios del total recaudado en 2023. Todo indica que este crecimiento continuará, aumentando la relevancia de los criterios ASG dentro del contexto de los activos alternativos.

A medida que la inversión ASG sigue creciendo, uno de los principales desafíos es definir qué se considera realmente sostenible y garantizar la transparencia de los productos financieros. La Unión Europea es el líder mundial en el impulso de las finanzas sostenibles. Entre sus objetivos está reducir las emisiones de CO2 en un 55% en 2030 con respecto a los niveles de 1990. Para lograrlo, ha establecido un marco regulatorio que conecta la taxonomía de la UE con el reglamento de divulgación de finanzas sostenibles (SFDR). Ambos actúan conjuntamente para definir y regular las inversiones ASG, asegurando que los inversores reciban información clara y fiable.

La taxonomía de la UE es el sistema oficial de clasificación que determina qué actividades económicas pueden considerarse ambientalmente sostenibles. Se basa en seis objetivos medioambientales: mitigación del cambio climático, adaptación al cambio climático, uso sostenible y protección de los recursos hidráulicos, transición hacia una economía circular, prevención y control de la contaminación, y protección de la biodiversidad y los ecosistemas. Para que una inversión califique, debe contribuir de forma sustancial a uno de estos objetivos, no perjudicar significativamente a los demás y cumplir las condiciones mínimas de protección sociales y gobernanza. Además, la actividad debe respetar los criterios técnicos de evaluación, que son umbrales detallados y específicos por sector establecidos por la Comisión Europea. La taxonomía de la UE actúa como guía técnica para asegurar que las declaraciones de sostenibilidad se basen en criterios científicos y económicos claros.

El SFDR complementa la taxonomía de la UE al crear un marco para que las instituciones financieras divulguen cómo integran la sostenibilidad en sus procesos y productos de inversión. Se aplica tanto a nivel de entidad como de producto.

A nivel de entidad, todos los participantes del mercado financiero deben publicar su política de riesgos de sostenibilidad, explicando cómo los riesgos ambientales y sociales podrían afectar a los rendimientos de inversión. También deben divulgar una política de remuneración que refleje cómo se incorporan los factores ASG en la toma de decisiones y presentar una declaración de principales impactos adversos que describa cómo sus inversiones pueden afectar negativamente a los objetivos medioambientales o sociales.

A nivel de producto, el SFDR introduce un sistema de clasificación claro para que los inversores comprendan el grado de compromiso ASG de cada producto financiero. Los productos se dividen en tres grupos en función de su ambición de sostenibilidad. El primer grupo incluye los fondos de artículo 6 según SFDR, que integran riesgos ASG, pero sin un enfoque específico en ASG. Los otros dos grupos, fondos de artículo 8 y de artículo 9, sí tienen un enfoque ASG. Los fondos de artículo 8 promueven características ambientales o sociales, pero sin tener la sostenibilidad como objetivo central, mientras que los del artículo 9 tienen la sostenibilidad como objetivo principal.

Con el crecimiento del mercado ASG también aumenta el riesgo de greenwashing, es decir, comercializar productos financieros como sostenibles sin que realmente lo sean. El marco regulatorio europeo, en particular el SFDR y la taxonomía de la UE, busca combatir este riesgo exigiendo divulgaciones claras, medibles y estandarizadas por parte de productos e instituciones financieras.

Más allá del SFDR, existen iniciativas voluntarias como los Principios de Inversión Responsable (PRI), un conjunto de directrices promovidas por las Naciones Unidas que desempeñan un papel importante en fomentar la inversión responsable. Al adherirse a los PRI, los gestores de activos se comprometen a integrar los factores ASG en sus decisiones de inversión y a ser transparentes con sus clientes. Aunque no son legalmente vinculantes, los PRI añaden una capa de responsabilidad y alinean las prácticas de inversión con los objetivos globales de sostenibilidad.

Además, otra vía que los gestores pueden emplear para reforzar su alineación ASG es vincular incentivos de desempeño, como la comisión de éxito, a objetivos concretos de sostenibilidad, como la reducción de emisiones de carbono, la mejora en diversidad o el alineamiento con la taxonomía de la UE. Esto garantiza que la sostenibilidad esté incorporada en la estrategia de inversión y que el equipo esté adecuadamente incentivado para impulsar mejoras según los indicadores ASG definidos.

El enfoque creciente en sostenibilidad está generando una amplia gama de oportunidades de inversión en el private equity a través de múltiples sectores y estrategias, desde fondos en etapas tempranas hasta vehículos más tradicionales de buyout. Cada vez hay más fondos operando bajo el enfoque de inversión de impacto, donde el capital se destina a empresas que generan beneficios sociales o medioambientales medibles junto con rentabilidad financiera. Al mismo tiempo, los fondos tradicionales de buyout también están integrando factores ASG en sus procesos, identificando oportunidades donde la mejora en desempeño ambiental o social puede aumentar el valor a largo plazo.

En conclusión, el mercado de inversión ASG está creciendo significativamente y representa ya una parte relevante del total de las inversiones, especialmente dentro de los activos alternativos europeos. Reglamentos como la taxonomía de la UE y el SFDR están impulsando la transparencia en el sector y estableciendo el estándar para la inversión responsable en Europa. Los gestores, a su vez, están alineándose con estos marcos regulatorios y vinculando cada vez más los incentivos a la consecución de objetivos ASG.


Notas

Nota 1: Fuente: Morningstar.

Nota 2: Fuente: Bloomberg.

Nota 3: Fuente: Análisis obtenido de Axios. La fuente de los datos originales es Preqin.

Nota 4: Fuente: FundsPeople y Holtara.

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