Funcionamiento de un Fondo de Private Equity

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Etapas de la vida de un fondo de Private Equity

La vida de un fondo de fondos suele ser algo mayor que la de un fondo directo de Private Equity (en torno a 10 años), no obstante, el ritmo de inversión de Qualitas Equity Funds permite reducir considerablemente este tiempo, equiparando su duración a la de un fondo directo de Private Equity.

Compromiso de inversión

Los fondos de fondos funcionan mediante compromisos de inversión. Estos compromisos son adquiridos por los inversores/partícipes del fondo, durante el periodo de colocación.

A diferencia de lo que ocurre con otros activos financieros, los partícipes no tienen que desembolsar todo el capital comprometido en un solo pago, sino que este desembolso se realiza durante el periodo de inversión.

En Qualitas Equity Funds buscamos optimizar las llamadas de capital a los inversores y maximizar la eficiencia en la gestión de tesorería, por ello, mediante diferentes mecanismos podemos homogeneizar el desembolso de los partícipes, mientras que un fondo convencional de Private Equity los desembolsos son irregulares y atienden a necesidades puntuales de capital.

Valoraciones

El valor de la posición de los partícipes se calcula de forma trimestral.

Las valoraciones de los fondos de Private Equity no están sujetas a comparables de mercado, lo que protege a sus carteras en situaciones adversas temporales en los mercados cotizados.

Por otro lado, las comisiones de éxito en las carteras de los fondos de Private Equity se calculan únicamente sobre las inversiones efectivamente realizadas y no sobre su valor teórico contable como ocurre en el resto de activo alternativos.

Esto implica que a pesar de que la media de los retornos de las carteras de Private Equity es superior a la de otros activos, sus valoraciones intermedias son muy conservadoras.

Comisiones

En los fondos de fondos, el socio gestor cobra al fondo una comisión de gestión que permite financiar los costes corrientes de la actividad del fondo.

Por otro lado, suele ser habitual la existencia de comisiones de éxito o carried interest.

Por lo general, esta comisión se aplica tras rebasar un umbral de rentabilidad mínima prefijado (retorno preferente), que varía entre los gestores y suele estar entre el 7 y el 10%. La vinculación de la comisión de éxito con dicho umbral de rentabilidad mínima (hurdle), alinea los intereses de los gestores con los del inversor, actuando como un incentivo natural para maximizar los retornos del inversor.

Una vez superada la rentabilidad anterior, los rendimientos obtenidos por el fondo devengan el porcentaje relativo a esta comisión (de éxito) en favor del gestor del fondo.

En cualquier caso, esta comisión se genera siempre en base al modelo incluido en la documentación del fondo y únicamente después de que todos los partícipes hubiesen recibido el capital invertido más el retorno preferente de su inversión.

Curva “J”

Conforme diversos estudios, el Private Equity es la inversión más rentable a largo plazo siendo la iliquidez el precio a pagar por los elevados retornos.

La ‘Curva J’ no es más que una muestra de dicha iliquidez.

En los primeros años la valoración de la inversión se sitúa por debajo de la inversión efectivamente realizada. Se trata generalmente de pérdidas temporales y no realizadas que al cabo de 3 ó 4 años se corrigen de forma natural.

La primera razón que explica este ‘efecto J’ es que al inicio de las inversiones son necesarios muchos gastos: de estudio, de inversión, legales, cambios operacionales en las empresas… que una vez terminada esta fase inicial no se vuelven a dar.

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La segunda razón es contable, a diferencia de otras inversiones, en el Private Equity no se desembolsa toda la cantidad comprometida al comienzo, sino que se distribuyen dichos pagos en el tiempo. Al inicio, por tanto, hemos invertido una cantidad muy pequeña pero que soporta la totalidad de los gastos del fondo.

A largo plazo, todos estos efectos de la ‘curva J’ se disipan.

A menudo, aquellas personas que se acercan a este activo por primera vez, plantean la posibilidad de invertir cuando el activo llegue a su valor más bajo (en torno al tercer año), sin embargo, el carácter cerrado de los fondos de PE, impide que inversores tardíos pudiesen beneficiarse de este efecto, en contra de los inversores iniciales, protegiendo a estos últimos durante toda la vida del fondo.